Manejo Integrado de Plagas MIP

(Extraído de Ripa y Larral, 2008)

El MIP se define como una estrategia económicamente viable en la que se combinan varios métodos de control para reducir las poblaciones de las plagas a niveles tolerables, minimizando los efectos adversos a la salud de las personas y al ambiente, por lo tanto surge como una alternativa sustentable al manejo tradicional de plagas.

Una de las cualidades más relevantes en el MIP es la flexibilidad y adaptabilidad a las condiciones de cada huerto, factores como el clima, suelo, condiciones de plantación, variedad, riego, aplicación de plaguicidas y poda, entre otros, configuran un ambiente particular.

El manejo integrado de plagas se basa en el conocimiento del agroecosistema que se compone de las interrelaciones que ocurren entre plantas, plagas, enemigos naturales y ambiente.

Entre los objetivos del MIP se destacan:

  • Minimizar el daño de las plagas en la producción, mejorando su calidad
  • Disminuir el uso de plaguicidas y su impacto negativo sobre la salud de las personas y el ambiente.
  • Contribuir a la sustentabilidad de la producción.
  • Mantener la rentabilidad del cultivo.

La implementación del MIP exige una mayor capacitación en varios ámbitos, como reconocer las plagas y enemigos naturales, entender su biología y comportamiento, desarrollar técnicas de monitoreo e incorporar el concepto de umbral de daño económico aplicando medidas de prevención en las decisiones de manejo.

En otras palabras, el Manejo Integrado de Plagas, es un paquete tecnológico, con cierta complejidad que observado desde un punto de vista esquemático, se podría resumir en la aplicación de los siguientes pasos, conceptos o técnicas:

  1. Reconocimiento de plagas, enemigos naturales y daño. Es el primer paso y uno de los más importantes, consiste en la capacidad de identificar la plaga que afecta el cultivo, en cualquiera de sus estadios, conocer su hábitat, comportamiento y biología. Asimismo, es relevante el reconocimiento de sus enemigos naturales y la capacidad de cuantificar sus actividad. Por otra parte, el daño asociado a la plaga nos entrega un índice de actividad y permite en muchos casos establecer la presencia del problema y su gravedad.
  2. Monitoreo. Consiste en determinar la abundancia, distribución y el daño de las plagas y por otra parte la abundancia y efecto de los enemigos naturales presentes en el huerto. Por lo tanto, es la base de los procesos de determinación de nivel de daño económico y toma de decisiones, así como determina la efectividad de la puesta en práctica de las Acciones de control.
  3. Nivel de daño económico NDE, corresponde a la densidad poblacional de la plaga que comienza a causar daño de importancia económica y que por lo tanto justifica el costo de las medidas de control, sin embargo, las acciones de manejo se toman, por lo general, en densidades inferiores a ésta, con el fin de impedir que el crecimiento poblacional de la plaga alcance el nivel de daño económico, lo que se denomina Umbral Económico.
  4. Toma de decisiones, es un proceso que consiste en seleccionar una o más soluciones idóneas para una determinada situación, para lo cual es necesario incorporar la identificación y análisis del problema y su entorno (monitoreo), la evolución de la plaga, la evaluación de las alternativas de control disponibles y, finalmente, la selección y aplicación de una o más de ellas.
  5. Acciones de control, en función del análisis realizado en el paso anterior el MIP utiliza alternativas o métodos de control de plagas:
    1. Control Biológico, uso de enemigos naturales como depredadores, parasitoides y entomopatógenos para reducir las perdidas que producen insectos y ácaros plaga en la agricultura.
    2. Control cultural, labor que tiene por objeto generar condiciones adversas para las plagas reduciendo su incidencia en el cultivo, como por ejemplo: eliminación de ramas bajas que tocan el suelo, poda de abertura para favorecer la entrada de luz y la circulación de aire al interior del árbol, eliminación de malezas infestadas con plagas, conservar vegetación herbácea en el huerto como fuente de alimento y refugio físico de insectos y ácaros benéficos, entre otras.
    3. Control químico, es una de las tácticas más utilizadas en el manejo tradicional de plagas y consiste en el uso de plaguicidas para la regulación o el manejo de una especie plaga mediante el uso de sustancias químicas, denominadas plaguicidas.
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