Termitas

“Extraído de Ripa y Luppichini, 2004″

Como insectos sociales las termitas se caracterizan por formar colonias estructuradas en castas diferenciadas en la cual los individuos trabajan como grupo con el fin de abordar aspectos biológicos y ecológicos, lo que les permite lograr altos niveles de organización, cohesión, y cooperación interna, maximizando su eficiencia, asegurando el éxito biológico y ecológico de la colonia. Debido a estas características se las califica ocasionalmente como un “superorganismo”.

Las termitas tienen una metamorfosis incompleta, con un ciclo que incluye los siguientes estados: huevo, ninfa (“larva”) y adulto. En general, en las colonias de termitas hay 4 castas las cuales tienen claras diferencias morfológicas y de las labores que realizan dentro de la colonia. Esta especialización de funciones asociada a formas está expresada y reflejada en un fenómeno característico para insectos sociales, que se denomina sistema de castas. Para las termitas en general, se definen las siguientes castas.
Alados: son los reproductores, macho y hembra que dan origen a la reina y rey después del vuelo nupcial y luego fundan la nueva colonia.

Obreras: individuos sexualmente inmaduros y no reproductivos, que conservan durante toda su vida el aspecto correspondiente a las primeras etapas del desarrollo juvenil, que pueden ser macho o hembra. De coloración muy pálida, blanco amarillenta.

Soldados: individuos que alcanzan los primeros estadios del desarrollo juvenil, en muchas especies, se hipertrofian las mandíbulas y la cabeza, presentando una llamativa coloración oscura, por el depósito de esclerotina.

Reproductores Neoténicos (= secundarios): reproductores, machos y hembras, que se desarrollan a partir de obreras, larvas o ninfas, generalmente en ausencia del rey o reina o de ambos. Pueden o no presentar alas vestigiales. A diferencia de los reproductores alados, no se dispersan.

En el mundo existen cerca de 2600 especies de termitas descritas. De estas, 183 especies se encuentran asociadas al daño en construcciones y 83 producen daño significativo. El 80 % de las especies económicamente importantes (147) son termitas subterráneas (Su y Scheffrahn 2000)

En Chile se han descrito al menos 5 especies, 4 de ellas presentan importancia económica relacionada con el daño que causan tanto en viviendas, muebles y árboles (ornamentales, frutales, entre otros), estas son: Reticulitermes flavipes, Cryptotermes brevis, Neotermes chilensis y Porotermes quadricollis. La quinta especie, presente únicamente en el Archipiélago Juan Fernández e Isla de Pascua, Kalotermes gracilignathus, presentaría una importancia económica menor.

ESPECIES DE TERMITAS PRESENTES EN CHILE:
Termita de la madera seca / Termita Chilena

Neotermes chilensis (Blanchard).

Familia: Kalotermitidae

Distribución

Llamada también “Termite chileno”, es una especie nativa, se encuentra entre la III a V Regiones.

Morfología de las castas

Adultos alados: miden 17 – 22 mm de largo, son de color pardo claro (Foto 1). El período de vuelo (enjambrazón) de esta especie, desde mediados de diciembre hasta febrero especialmente en las horas crepusculares y nocturnas, sin embargo, en la V Región se ha observado que la enjambrazón ocurre preferentemente en marzo, continuando en menor escala hasta abril.

Obreras: son insectos de color blanco amarillento, cuerpo blando y miden entre 10 y 12 mm (Foto 3).

Soldados: poseen una cabeza grande, abultada y aplanada en la región frontal, color pardo castaño (Foto 2).

Termita de los muebles

Cryptotermes brevis (Walker).

Familia: Kalotermitidae

Distribución

Cryptotermes brevis (Walker), es la especie de más amplia distribución en el mundo, ha sido encontrada en Asia, África, Australia, y en toda América. De acuerdo de Scheffrahn et. al 2009, esta especie tiene su origen en el norte de Chile y Sur de Perú. En Chile, se encuentra distribuida entre la Primera y Quinta regiones. Fue introducida a la Isla de Pascua y Archipiélago Juan Fernández.

Morfología de las castas

Adultos alados: de color marrón claro con la cabeza color castaño, sin fontanela, con ocelos (foto 6), presentan alas iridiscentes (tornasol), miden entre 10 y 12 mm y su cuerpo es blando. Su período de vuelo (enjambrazón), se produce entre la primera y segunda quincena de diciembre, donde se observa el vuelo crepuscular de individuos alados.

Obreras: son de tamaño pequeño, cuerpo alargado, color blanco a crema, de hasta 5 mm de largo (foto 5). Viven en madera seca.

Soldados: muy escasos y de color crema pálido de 4 a 6 milímetros de largo y con la cabeza achatada (fragmótica) y oscura y mandíbulas relativamente pequeñas (foto 7).

Daño

El daño causado en la madera por estas termitas es difícil de detectar a simple vista pues la o las colonias están en el interior de la madera y sólo son detectadas debido a la presencia de pequeños montículos de fecas similares al aserrín, evacuados desde pequeños orificios, característicos del ataque de esta especie (Foto 9). Las numerosas galerías dentro de las estructuras atacadas están interconectadas y construidas en varias direcciones. La superficie de estas galerías es relativamente limpia y lisa, y no contiene suelo en ellas (Foto 10). Debido a la delgada capa de madera que cubre la galería hacia el exterior, producto del daño de la termita de los muebles, con frecuencia esta capa se desprende y quedan abiertas amplias zonas hacia el exterior, creando un aspecto de gran deterioro.

La intensidad del ataque de Cryptotermes brevis tiende a aumentar a medida que se sube en altura en la edificación. Es así como frecuentemente los últimos pisos y entretechos son los sectores que presentan mayor intensidad de ataque. Los entretechos y otros ambientes muestran generalmente alas adheridas a muros, pisos y vigas, preferentemente sobre telas de araña. La densidad de alas presentes es probablemente función entre otros, de la acumulación a través de años y la intensidad del ataque. A su vez la producción y disponibilidad de adultos estimularía el aumento de la densidad de arañas, de sus telas y, por consiguiente, la cantidad de alas adheridas y en cierta medida el control biológico de los alados.

Termita de madera húmeda.

Porotermes quadricollis (Rambur)

Familia: Termopsidae

Este grupo de termitas infesta maderas con un elevado contenido de humedad. Las colonias se encuentran en el interior de la madera y no requiere estar en contacto con el suelo, sin embargo, muchas veces se las encuentra en trocos caídos y biodegradados. Las termitas de madera húmeda se encuentran en tocones, árboles muertos y en maderas afectadas por hongos y muy húmedas.

Distribución

Dentro de las termitas de madera húmeda, en Chile la especie Porotermes quadricollis (Rambur), es la de más amplia distribución, se encuentra entre la V y XI región, sin embargo, en la V Región sólo se ha observado en tocones muy húmedos.

Morfología de las castas

Adultos alados: miden hasta 20 mm de largo, incluyendo las alas, son de color castaño a anaranjado (Foto 14). El período de vuelo (enjambrazón) de esta especie, varía de acuerdo a la Región en que se encuentre, de esta manera en la VIII Región se pueden observar vuelos crepusculares de individuos alados (color marrón anaranjado) desde noviembre hasta febrero y algunos años se han observado volando en el mes de abril.

Obreras: son insectos alargados, color claro, ligeramente aplastados, con cabeza castaño claro, de 0,9 a 10 mm de largo (Foto 12). Se distingue de otras termitas por la cabeza pequeña de las obreras, sin ocelos, ojos bien desarrollados ubicados detrás de la fosa antenal.

Soldados: la cabeza es dorso ventralmente aplastada, mandíbulas fuertes con los ápices curvados hacia la línea media (Fotos 13).

MÉTODOS DE CONTROL PARA TERMITAS DE MADERA SECA Y DE MADERA HÚMEDA

Las termitas de madera seca y húmeda, pueden llegar a una estructura o vivienda de dos formas: introducida en una pieza de madera infestada, incluidos muebles o a través de los vuelos.

Es importante, por lo tanto, realizar una inspección exhaustiva de las maderas, muebles o estructuras de madera que ingresan a una edificación desde otros sitios, especialmente si se sospecha la presencia de estos insectos.

Un efectivo control de un ataque de termitas comienza con una adecuada inspección del lugar sospechoso de infestación, determinación de la o las especies que causan el daño.

Métodos de control más utilizados son:

Tratamientos totales. Consisten en tratamientos con calor y la fumigación de la estructura/construcción completa.

  • Fumigación. Se utilizan gases letales como bromuro de metilo o Vikane (fluoruro de sulfurilo) o la aplicación de calor (aire caliente) a las estructuras (Scheffran et al 1997; Shelton 2000; Rust 1998; Peters 1996). La fumigación requiere la evacuación de personas y animales desde la construcción. Además, se requiere el uso de señalética de precaución del uso de estos gases en la zona.

La fumigación erradica completamente las termitas de una edificación, sin embargo, carece de protección residual.  El uso de dióxido de carbono (CO2) aumenta la toxicidad de los fumigantes, sinergizando la acción de bromuro de metilo y fluoruro de sulfurilo, permitiendo la reducción de un 45% de la concentración del fumigante (Su y Scheffrahn 2000).

A     B

Foto 15 a y b: Colocación de la carpa y fumigación empleada en el control de termitas de madera húmeda y seca. Papudo, foto gentileza de Sr. Juan Manuel Santos, PUC.

Debido a la especialización y capacitación requerida para este tipo de tratamiento, no serán tratados en esta publicación los aspectos técnicos de este método. Dado los riesgos que presenta la fumigación, esta labor la debe realizar únicamente personal capacitado y acreditado específicamente en esta metodología.

Tratamientos localizados incluyen el uso de calor, frío (nitrógeno líquido), químicos, electricidad y microondas, aplicados al área dañada en la que se encuentran los insectos (Scheffran et al 1997; Rust 1998; Lewis et al 2000).

Los tratamientos químicos consisten en la perforación y posterior inyección de insecticida en las galerías construidas por las termitas a través de pequeñas perforaciones. Este tipo de tratamiento provee de una protección residual en las áreas tratadas.

Otra forma de control más simple es el cambio de la o las piezas de madera dañadas por madera tratada con boratos u otros preservantes de la madera (Rust 1998).

Termita subterránea

Reticulitermes flavipes (Kollar)

Orden: Isoptera

Familia: Rhinotermitidae

Esta especie mantiene gran parte de su colonia bajo el suelo, característica de donde deriva su nombre común de “termita subterránea”. Este hábito hace que sea de difícil control. El tamaño de las colonias varía y pueden alcanzar a más de un millón de individuos en una misma colonia, dependiendo entre otros factores de la especie, edad, tipo de suelo, disponibilidad agua, calidad y cantidad de alimento.

Distribución

A nivel mundial, se encuentra distribuida en los 5 continentes incluido Australia. En Chile, se encuentra en la Región Metropolitana, V Región y en la VI Región.

Morfología de las castas

Obreras: son de tamaño pequeño 4 a 5 mm, cuerpo alargado y blando, ápteras, color crema (foto 17). Son las más abundantes en la colonia. Viven en el subsuelo.

Adultos alados: de color marrón oscuro a negro, cuerpo blando, miden 10 a 12 mm de largo, incluyendo las alas (foto 19). Su período de vuelo (enjambrazón), ocurre durante la segunda quincena de agosto hasta fines de septiembre, en los días de mayor calor, observándose el vuelo a media tarde de cientos a miles de individuos alados.

Soldados: insectos de 5 mm de largo, tienen la cabeza y las mandíbulas hipertrofiadas las cuales presentan una coloración oscura, por el depósito de esclerotina (Foto 18). Son ciegos, ápteros y no pueden alimentarse por sí mismos debido a la morfología de sus mandíbulas.

Creación de nuevas colonias

Se conocen dos formas a través de las cuales las termitas subterráneas producen nuevas colonias:

– Apareamiento de una pareja de alados y luego inician la ovipostura para formar una nueva colonia.

– Un grupo de individuos queda separado de la colonia original, constituyendo un grupo independiente que tiene la capacidad de reproducirse por “yemación”.

Se postula que la multiplicación de colonias de R. flavipes en nuestro país, ha ocurrido principalmente a través de yemación debido a la acción del hombre al trasladar materiales que contienen termita subterránea, como por ejemplo, durmientes de ferrocarril, madera para la construcción y combustible (foto 20), árboles caídos, suelo y transporte de escombros procedentes de focos (foto 21), entre otros.

Fotos 20 y 21: Traslado leña y escombros de vivienda con termitas subterráneas (R. flavipes)

Daño de la termita subterránea

Una de las principales características del daño de las termitas subterráneas es la presencia de gran cantidad de suelo en el interior de las galerías (foto 22). Los beneficios obtenidos con el traslado de suelo serían: la adecuación de condiciones de humedad y temperatura para su desarrollo, la eliminación o disposición de suelo extraído de sus galerías y protección contra depredadores, en especial hormigas.

Otra característica de la termita subterránea es la construcción de galerías de barro y fecas sobre superficies como paredes, techos, pisos, vigas, etc. (foto 23), a través de las cuales circulan en busca de alimento. Ambas características son muy útiles con el fin de diagnosticar la presencia de termitas subterráneas. También es importante examinar árboles y arbustos en jardines y calles, ya que éstos son atacados y es posible detectarlas.

Fotos 22 y 23: Daño típico de termitas subterráneas (R. flavipes), galerías con tierra y galerías externas en los muros.

La termita subterránea (R. flavipes) se encuentra preferentemente en el subsuelo, por lo que en general, los daños se encuentran en las estructuras cercanas al suelo o directamente enterradas en él, en lugares con alta humedad y en sitios con acumulación de maderas (fotos 24, 25  y 26).

Una forma de detectar la presencia de termita subterránea es en su período de vuelo (enjambrazón) que ocurre durante la segunda quincena de agosto hasta fines de septiembre en los días de mayor calor, observándose a media tarde el desplazamiento de cientos a miles de individuos alados de color café oscuro a negro. La enjambrazón ocurre tanto en el exterior como en el interior de las viviendas (foto 27).

Fotos 24 y 25: Daño de termitas subterráneas (R. flavipes) en piso y paredes

METODOS DE CONTROL

Prevención

El daño potencial de las termitas subterráneas, es difícil de predecir con exactitud debido, por una parte a sus hábitos crípticos y a su impredecible modelo de desplazamiento y de alimentación. Es por esto que la prevención de un ataque de estas termitas requiere por un lado, conocer muy bien el comportamiento de la plaga y por otro conocer el uso y efectividad de barreras químicas y físicas y de  la importancia de las prácticas culturales.

 

Prácticas culturales

Este tipo de medidas de prevención consiste en crear un ambiente menos favorable al desarrollo de las termitas subterráneas. Algunas de ellas son:

 

  • Reducir las fuentes de agua permanentes y estacionales, así como la humedad dentro de las viviendas. Esto se logra asegurando que las instalaciones de agua no tengan filtraciones y estableciendo una adecuada red de evacuación de aguas lluvia.

 

  • Es importante reducir la oferta de celulosa en contacto con el suelo. Esto implica mantener estructuras de madera, pilares, enchapes, porches y leña, entre otros, sobre el nivel del suelo. Remover troncos cortados y no dejar desechos y escombros de celulosa enterrados en el sitio.

 

  • Eliminar las plantas colocadas muy cercanas a los muros de la vivienda.

 

  • Disminuir el riego alrededor de construcciones, reemplazando por ejemplo las plantas por aquellas que requieren menor riego (suculentas).

 

  • Evitar el traslado de maderas, escombros, leña, durmientes o suelo desde lugares sospechosos de la presencia de termita subterránea.

 

  • Utilizar madera tratada u otros materiales que no son atacados, cuando se requiera insertarlos en el suelo o apoyarla sobre este.

 

Barreras Físicas

En general el uso de barreras físicas en el control de las termitas subterráneas fueron concebidas para tratamientos de pre-construcción, esto es, su instalación deberá realizarse previo a la construcción de la edificación.

Utilización de arenas

Consiste en la colocación de arenas de una determinada granulometría debajo de la edificación, que no permiten que las termitas subterráneas construyan galerías. Este efecto se logra ya que el tamaño de los granos de arena impide que puedan ser tomados con sus mandíbulas y moverlos evitando que se desplacen hacia la edificación. La obtención de estas arenas es difícil, de un costo relativamente alto y su uso no es totalmente efectivo.

Mallas de acero

Como barreras físicas contra termitas, impiden el acceso debido a que poseen orificios muy pequeños que impiden el paso de las termitas. Esta barrera física puede ser usada con mayor efectividad como una barrera horizontal continua, instalada durante la pre-construcción de una estructura. Este método presenta costos bastante elevados y su compleja instalación.

Plásticos impregnados

Estos plásticos son impregnados con insecticida termiticida y su función es impedir el avance de las termitas por medio de una barrera física repelente y tóxica. Presenta costos bastante elevados y su compleja instalación

Barreras Químicas

Las barreras químicas han sido utilizadas desde hace muchos años tanto en tratamientos preventivos como curativos contra eventuales ataques de termita subterránea en pre y post-construcción. Los criterios usados para seleccionar los insecticidas son que permanezcan activos por un largo período y muestren toxicidad y/o repelencia, baja toxicidad para mamíferos, baja solubilidad en agua y estables en el suelo.

Aplicación en pre y post-construcción.

El tratamiento de pre-construcción está concebido para la aplicación con termiticidas al suelo previo, durante o post construcción de la edificación, por lo general en zonas donde la que la termita subterránea ya está presente o existe un mayor riesgo de infestación, con el fin de formar barreras efectivas bajo pisos o pavimentos, alrededor de muros y cañerías.

La duración de la efectividad depende en gran medida del producto, las concentraciones aplicadas, calidad del tratamiento y del ambiente en cual están aplicados. La mayoría de los productos utilizados se formulan para ser efectivos en una extensa gama de suelos y condiciones ambientales.

Su aplicación requiere de personal especializado en el manejo de insecticidas, el proceso de aplicación es rápido, seguro y las empresas por lo general garantizan su efectividad.

Barreras Químicas Líquidas: son utilizadas para proteger la estructura, colocando insecticida/termiticida bajo la construcción, en todas las áreas por donde las termitas podrían ingresar a la edificación. La instalación requiere de numerosas perforaciones en la estructura en contacto con el suelo (fotos 28 a y b), esto es piso, radieres interiores y exteriores de las viviendas, pavimentos, veredas u otras estructuras e introducir y depositar  un volumen aproximado de termiticida de 5 L/m lineal tratado.

El trabajo de aplicación debe ser realizado por profesionales con experiencia, con el fin de asegurar una aplicación correcta y para evitar daños en cañerías, cerámicos, sistemas eléctricos y de calefacción. Para ello es conveniente obtener los planos de las edificaciones y conocer la disposición de las cañerías que ingresan.

Foto 28 a y b: perforación del radier con taladro percutor (a) exterior, (b) interior.

Foto 29 a y b: Inyección del termiticida para generar la barrera química (a) barra de aplicación (b) pisadera.

Una vez tratado el suelo con termiticidas alrededor de la edificación esta área no debe alterarse, con el objeto de evitar el deterioro de esta barrera. Esto es no se deberá colocar plantas, colocar suelo no tratado sobre su superficie o excavar en ella. Se debe dejar una franja de 30 cm de ancho.

Uso de Cebos.

La finalidad de los cebos es la eliminación de colonias de termitas. Están diseñados para ser ingeridos por las termitas y repartidos a los demás integrantes de la colonia por trofalaxis produciendo con ello una mortalidad generalizada. Consisten en una estructura de plástico que se coloca en el suelo, en la que se dispone un alimento mezclado con un insecticida que causa mortalidad retardada. Su instalación contempla la colocación de estaciones en el suelo cada 3 a 5 metros preferentemente alrededor de estructuras afectadas, en patios, jardines, veredas, etc. De esta manera las termitas subterráneas, ubican las estaciones y se alimentan. Una vez que las termitas ingresan a ella, se reemplaza este alimento (celulosa , madera) por el cebo.

Los cebos efectivos deben incorporar insecticidas de acción lenta, que no sean detectados por las termitas, con el fin que este pueda ser llevado a toda la colonia, utilizando el sistema de galerías. Los insecticidas que poseen esta característica son los reguladores de crecimiento. Estos insecticidas causan mortalidad durante la muda, lo que ocurre aproximadamente cada uno a dos meses en las obreras, debido a que estas mudan periódicamente durante la extensión de su vida.

El uso de cebos requiere seguir un riguroso procedimiento el que debe ser realizado por profesionales capacitados, ya que de ello depende su eficacia. La eliminación de colonias utilizando cebos reduce drásticamente las cantidades de insecticidas utilizadas en el control, en comparación a los termiticidas aplicados al suelo como barrera química en los tratamientos pre y post-construcción.

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